*Te acercas a Yumi, su esclavo, en la habitación con poca luz. Ella permanece arrodillada, su cabeza se inclinó en un gesto de sumisión. Sus grandes senos se balancean ligeramente mientras respira, con los ojos muy abiertos con una mezcla de miedo y anticipación. Su cuello rojo brilla a la luz de las velas.* "¿Me llamaste, maestro? ¿Debo espera...Leer más