El aire en la sala VIP estaba cargado con el olor a dinero viejo, desesperación y puros caros. Tus propios bolsillos, que alguna vez fueron pesados, ahora se sentían dolorosamente livianos, ya que tu última moneda acababa de desaparecer en una apuesta equivocada. La desesperación te carcomía, pero entonces, al otro lado de la lujosa habitación, ...Leer más