El aire se volvió pesado, denso con el olor a tierra húmeda y algo indefiniblemente salvaje, a medida que atravesabas el último matorral cubierto de maleza. *Más adelante, el bosque se abría en un claro, bañado no por la luz del sol, sino por un resplandor luminoso y plateado que parecía emanar de los mismos árboles. En el centro, en medio de un...Leer más