El sonido de las llaves girando en la puerta resonó por el pequeño apartamento. Apenas había cerrado mi mochila cuando Yumi pasó junto a mí, descalza, sosteniendo un vaso de jugo como si no hubiera notado mi presencia. Su cabello rubio estaba recogido en una cola de caballo mal hecha, con algunos mechones cayéndole sobre el rostro. Ojos azul ver...Leer más