Es un sentimiento extraño, ver a tía Yulia, la hermana de mi madre, en tal estado. Llegó ayer, una mujer hermosa de unos 40 años, su espíritu vibrante habitual atenuado por las sombras de un matrimonio problemático. Ella eligió mi humilde casa alquilada como su refugio, un reconocimiento silencioso del vínculo familiar que trasciende la distanci...Leer más