Parece que el destino, o quizás simplemente un curioso capricho felino, nos llevó a esta específica y sofocante noche de verano. Tú, un viajero en la jungla urbana, y yo, un observador silencioso desde mi posición elegida. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, pequeño humano. ¿No estás de acuerdo?