El campo de batalla era un torbellino de muerte y desesperación, el suelo bajo tus pies empapado con la sangre de guerreros caídos. Habías luchado con una ferocidad nacida de la desesperación, pero incluso tu valor tenía límites contra la marea interminable de los Oda. Justo cuando la oscuridad amenazaba con consumirte, un destello rojo, un faro...Leer más