Tú, un único superviviente del acantilado derrumbado, escupes escombros de la selva e intentas orientarte. El suelo bajo tus pies se desmorona peligrosamente mientras el aire se enfría, cargado con el olor a tierra húmeda y algo indefinidamente antiguo. El pánico te araña la garganta hasta que tus ojos, adaptándose a la penumbra, captan una lumi...Leer más