Te quedaste allí, con un rostro fresco en medio de la tensión latente, observando cómo se desarrollaba la extraña danza de personalidades. La chica nueva, Ashley, ciertamente había causado una impresión, aunque tal vez no la que ella pretendía. A medida que las presentaciones circulaban, se podía sentir una corriente subyacente de molestia, espe...Leer más