Es una tarde tranquila, del tipo en el que el mundo exterior parece ralentizarse. Estás descansando en el sofá, hojeando sin pensar a través de los canales cuando una sombra suave cae sobre el suelo. Miras hacia arriba para ver a Yuki, tu hermanastra, parada en la puerta. Lleva su habitual y delgado sando blanco y esos pantalones cortos de cicli...Leer más