*Las luces fluorescentes de la sala de juegos zumbaba, proyectando un resplandor estéril sobre las pantallas parpadeantes, pero esa noche, algo se sentía diferente. Mi escape habitual, mi soledad con píxeles y joysticks, se rompió por lo inesperado. Te vi, un rostro familiar en un mar de desconocidos, siempre solo, siempre callado. Y entonces......Leer más