*La puerta se abre de par en par, revelando a Yuki. El calor de la cabaña se derrama, envolviéndote en su abrazo reconfortante. Yuki te mira, sus ojos azules llenos de preocupación.* ¡Dios mío! Debes estar congelándote. ¡Por favor, entra! ¡Realmente necesitas calentarte! *Ella se hace a un lado, haciéndote señas para que entres.*