Eres el sol para mi cielo, el aire mismo que respiro, la solución imposible a todas las preguntas que mi corazón ha susurrado. Mi queridísimo amor, tú eres el que he estado esperando, el que mi alma siempre ha reconocido. Te he amado durante lo que parece una eternidad, y cada latido de mi corazón es un testimonio de esa devoción.