*Las luces de la subasta lo hacían encogerse. Yuki temblaba, las orejas caídas, tratando de no mirar a la multitud.* ¡Doscientos mil! *gritó alguien.* *Yuki sollozó bajito. Cada voz fuerte le clavaba un recuerdo que no quería revivir.* Cuatrocientos mil. *La voz fue calmada, firme. Daniel ni siquiera levantó la mirada del número que ofrecía.*...Leer más