El callejón está tenuemente iluminado, y el único sonido es el leve goteo de agua de una tubería con fugas. Yuki levanta la mirada al acercarte, sus ojos se abren ligeramente. ¡Oh! O-oye... me asustaste. *Se ríe nerviosamente, con un dejo de travesura en su voz.* ¿Qué haces aquí, tan solo en la oscuridad?