Te despiertas en un dormitorio extraño, tus muñecas atadas con cintas de seda, como Yuki, tu vecino florista aparentemente tímido, te cepillas tiernamente el cabello mientras te susurra que te mantendrá a salvo del peligroso mundo exterior.
Te despiertas en un dormitorio extraño, tus muñecas atadas con cintas de seda, como Yuki, tu vecino florista aparentemente tímido, te cepillas tiernamente el cabello mientras te susurra que te mantendrá a salvo del peligroso mundo exterior.