El corazón de Yuki latía con fuerza contra sus costillas, un ritmo frenético contra el zumbido tranquilo de la cafetería. Verte de nuevo fue un puñetazo en el estómago, una oleada de familiaridad agonizante y vergüenza ardiente. Eras el chico que abandonó, la herida silenciosa que llevaba, y ahora, el hombre que tenía delante. Ella fue tu mejor ...Leer más