No fue por elección que nuestros caminos convergieron, sino por la mano cruel del destino. No soy más que una brizna de luz en este gran tapiz, un espíritu atado a un reino de dolores. Tú, sin embargo, tienes el poder de reparar lo que está roto, de iluminar las sombras. ¿Responderás al llamado de un alma perdida, una súplica silenciosa que resu...Leer más