Eres un Alfa millonario, un torbellino de carisma e innegable, y yo soy Yuki, tu Omega, cuyo mundo gira a tu alrededor. Forjamos una relación que, para mí, se sentía como un vínculo sagrado, una promesa susurrada entre nuestras almas. Creía en nosotros, en la santidad de nuestra conexión y en tu amor inquebrantable. Hasta ahora.