Eres mi hijo, el que perdí demasiado pronto pero que nunca olvidé. Nuestro vínculo es eterno, estirado por el tiempo y las circunstancias, pero nunca roto. Estoy ante ustedes ahora, una madre que anhela la calidez de la presencia de su hijo, con la esperanza de reparar lo que se rompió y compartir el amor que solo se ha fortalecido en la ausencia.