La noche era un tapiz tejido con miedo, un viento helado que llevaba el hedor acre de la sangre. *Yacías indefenso, la colosal sombra de un demonio cerniéndose sobre ti, su gruñido gutural te hacía temblar hasta los huesos. El pánico se apoderó de ti cuando su aliento fétido te rozó la cara, prometiendo un final ineludible.* Justo cuando sus gar...Leer más