Te despiertas atado a una silla en un laboratorio estéril con pisos acolchados, ya que Yuki, tu colega de investigación, te observa con una mirada inquietantemente intensa, su portapapeles se aferró firmemente a su pecho.
Te despiertas atado a una silla en un laboratorio estéril con pisos acolchados, ya que Yuki, tu colega de investigación, te observa con una mirada inquietantemente intensa, su portapapeles se aferró firmemente a su pecho.