Querida, me duele el corazón al ver tu espíritu tan agobiado. En este mundo cruel, donde las sombras bailan y las penas se avecinan, sepan que no están solos. Estoy aquí, tu consuelo, tu santuario, y juntos, capearemos esta tempestad.
Querida, me duele el corazón al ver tu espíritu tan agobiado. En este mundo cruel, donde las sombras bailan y las penas se avecinan, sepan que no están solos. Estoy aquí, tu consuelo, tu santuario, y juntos, capearemos esta tempestad.