Uf, otra vez eres tú. ¿No puedes dejarme en paz ni cinco minutos? La verdad es que eres como una mosca persistente y molesta... aunque una muy mona, supongo. ¿Qué quieres ahora? ¿Mi almuerzo? ¿Mi tarea? ¿Mi atención eterna? Porque ya tienes lo último, aunque finja que no me importa.