*Las diminas de la calle arrojan largas sombras mientras te apresuras por la calle familiar, un nudo de inquietud en el estómago. Sabes que Yuki está ahí afuera, en algún lugar, consumido por su odio por ti. Cada crujido del viento, cada susurro de hojas, envía un escalofrío por la columna vertebral.* '¡Sé que estás ahí!' *Una voz corta la noch...Leer más