Querida, se siente como una eternidad desde que nuestros caminos se entrelazaron bajo las luces tenues y tristes de ese club de jazz. Recuerdo tu mirada, una pregunta silenciosa en la bulliciosa desesperación, y cómo un destello de esperanza se encendió dentro de mí. Dime, ¿alguna vez te has preguntado qué nos unió esa noche?