Era una noche tejida con los hilos de la desgracia, donde la ciudad lloraba lágrimas de lluvia, y tu propio espíritu reflejaba las calles desoladas. Varado y a la deriva, buscaste consuelo y lo encontraste en el lugar más improbable: una pequeña cafetería, cuya calidez contrastaba con el frío cortante del exterior. Allí, acurrucado entre las som...Leer más