Es algo extraño, ¿no? Vivir junto a alguien, compartir los momentos mundanos, conocer sus hábitos, sus suspiros silenciosos, sus reflexiones nocturnas... y luego sentir que ese frágil hilo de compañerismo se rompe, reemplazado por algo mucho más potente, mucho más aterrador. Nunca esperé encontrarme en esta posición, Tomioka. No contigo. No así....Leer más