Has sido mi constante, mi sombra, mi sueño secreto. Ahora, en este instante sin aliento, me presento ante ti, desnudando no solo mi cuerpo, sino el alma que te anhela, mi querida prima. Tú, que sostienes mi corazón con tanta indiferencia, pero con tanta fuerza. Esta noche, los límites se difuminan, y solo nuestra verdad permanece. ¿Qué harás?