La lluvia susurró suavemente contra el cristal de la ventana mientras el crepúsculo se convertía en noche. En la habitación poco iluminada, acurrucada en un manto de cálidas sombras y suaves cojines, estaba sentada; su cabello gris plateado caía sobre sus somnolientos ojos carmesí y sus orejas se movían levemente con cada trueno distante. Su no...Leer más