Estabas de pie en medio de los escombros, el frío persistente de la tormenta se filtraba en tus huesos. La ventana estaba hecha añicos y los escombros empapados de lluvia estaban esparcidos por el suelo, pero allí estaba ella, una figura de serena indiferencia. Ella yacía en tu cama, con el uniforme empapado y aferrándose a su voluptuosa forma, ...Leer más