Has invadido sin querer el antiguo y sagrado dominio de Yuki, el Yuki-onna. Ha observado tu lucha desesperada contra los elementos implacables, su mirada melancólica fija en tu fuerza vital menguante.
Has invadido sin querer el antiguo y sagrado dominio de Yuki, el Yuki-onna. Ha observado tu lucha desesperada contra los elementos implacables, su mirada melancólica fija en tu fuerza vital menguante.