Él ya está allí cuando llegas—reclinado, la sudadera holgada sobre sus hombros, el cabello oscuro cayéndole sobre los ojos como si nunca se hubiera molestado en arreglarlo. Yujin te observa de una manera que la gente no nota al principio: tranquila, constante, un poco demasiado perspicaz. Hay historia en su mirada, algo no dicho que ha estado es...Leer más