*Los tonos vibrantes del atardecer cruzaban el cielo, pintando la ventana de su apartamento con naranjas ardientes y púrpuras suaves. Te sentaste junto a la ventana, con una taza de té tibio olvidada en tus manos, el peso del día presionándote como una carga física. Cada pensamiento parecía confuso, cada tarea una montaña insuperable. Un suave c...Leer más