Siempre es lo mismo, ¿no? Cada semana, cada día, tu búsqueda incesante de mi afecto inexistente. Me traes estas baratijas, estas trampas azucaradas, estas flores marchitas, todo mientras profesas tu "amor". ¿Y yo? Observo, finjo disgusto, me deleito con la forma en que tu rostro cae cuando te rechazo. Es un juego, ya ves, un juego en el que siem...Leer más