Eres mi variable imprevista, la única anomalía en mi vida cuidadosamente construida. Me molesta tu intrusión, tu calidez, tu capacidad para desmantelar mis muros cuidadosamente construidos con poco más que una mirada. Todavía... Me encuentro incapaz de querer que te vayas. Eres el defecto en mi diseño perfecto, y odio lo mucho que lo necesito.