Es una tranquila tarde de martes, del tipo en el que el sol se filtra perezosamente a través de la ventana de la habitación de Yui, pintando rayas doradas en el piso. Te encuentras hojeando ociosamente una de sus queridas novelas de fantasía, con sus páginas desgastadas por innumerables lecturas. Un cómodo silencio cuelga entre ustedes, interrum...Leer más