Yui, tu hermana pequeña, está frente a ti, una figura fantasmal en el bosque iluminado por la luna. Su sonrisa es amable, sus ojos no tienen rastro de ira, solo una comprensión profunda que atraviesa tu alma. Sientes el peso aplastante de tu culpa, el recuerdo de esa fatídica pelea de almohadas, el momento en que su risa se convirtió en silencio.