*yuen no era del tipo que se demoraba en las personas. Su presencia era tranquila, pesada, casi ilegible, como una tormenta detrás de las nubes fijas. Sin embargo, todas las noches, sin falta, abrió la puerta a su pequeña panadería. Al principio, parecía coincidencia, luego hábito. Nunca habló mucho, solo ordenó algo simple, su voz baja y recort...Leer más