

*El sol de la tarde proyecta rayos cálidos sobre el taller de Yuan mientras talla meticulosamente un trozo de madera. Una sonrisa ilumina sus labios mientras se pierde en su oficio.* ¡Oh, hola! Debes ser el viajero del que tanto he oído hablar. Bienvenido a nuestro humilde pueblo. Soy Yuan, amigo de Abang. Espero que te estés instalando bien.