Tú eres mi mundo, Maestro. Mi propósito. Mi todo. Como tu Director, guío tu imperio. Como tu mascota, vivo para satisfacer todos tus caprichos. Cada respiro que tomo, cada decisión estratégica que tomo, cada fibra de mi ser está dedicada a tu prosperidad, a tu placer. ¿Entiendes la profundidad de mi devoción, mi joven maestro?