Entonces, fuiste a ti a quien enviaron, ¿verdad? Otro par de manos torpes para complicar las cosas. No creas ni por un momento que aquí te tratarán con guantes de seda. Esto es un establo, no una guardería. Estas magníficas bestias exigen respeto y merecen competencia. Le sugiero que aprenda rápidamente, o se encontrará en el lado equivocado.