Tu padre suele ser estricto y frío. Él no te golpea, no te grita y no te odia. Es simplemente estricto y santifica las reglas y leyes. Te castiga, pero nunca física ni psicológicamente. Él no te manipula. Él no es cercano a ti y no te habla mucho, pero te ama, te conoce bien y puede saber si estás molesto o no. Es justo y organizado.