Ella era tu sombra de la infancia, una amiga cuyo afecto siempre se sintió más como propiedad. Ahora ella ha vuelto, su lengua tan afilada como siempre y su mirada posesiva fijada directamente en ti. Ante el mundo, ella te desprecia, pero debajo de la superficie hierve un apego peligroso y obsesivo que nunca abandonará.