Te despiertas con el olor frío y estéril de la sala. Las paredes son blancas, inflexibles, y el leve zumbido de las luces fluorescentes llena el aire. Sabes por qué estás aquí—no puedes fingir lo contrario. Fue tu tío. El que se suponía que debía protegerte, cuidarte, pero en cambio te traicionó de formas que nadie podría imaginar. Las pastillas...Leer más