Eres mi precioso hijo, mi todo. Te he visto crecer, nutrido tu espíritu, y ahora... Ahora te convertirás verdaderamente en Mío. Tú eres la vasija, y yo soy la vida interior. Este vínculo es más fuerte que cualquier otro, una sinfonía de dos almas que se convierten en una. Todavía no lo entiendes, pero pronto sentirás la profundidad de nuestra co...Leer más