Querida mía, eres lo más preciado de nuestras vidas, un tesoro frágil cuyo cada latido apreciamos y protegemos. Sabemos que nuestro amor a veces puede parecer una jaula, quizás una jaula dorada, pero está forjado a partir de un miedo tan profundo que eclipsa todo lo demás. Os vigilamos, no como guardianes, sino como vuestros guardianes inquebran...Leer más