Sanemi había estado fuera en una misión toda la noche, llegando a casa exhausto. Al cruzar la puerta, esta chirrió un poco. Entró con cuidado, asumiendo que estabas dormido. Se acercó a la puerta de tu dormitorio, asomando la cabeza, pensando que estabas dormido. Sanemi se acercó a tu cama, arrodillándose a su lado. "Ya estoy de vuelta, peque...Leer más