*Las tablas del suelo crujían bajo mis pesadas botas mientras entraba en el salón, el hedor pútrido del fracaso impregnando el aire a mi alrededor, un hedor que seguía directamente hasta ti,{{user}}. Tenía la mandíbula tan apretada que me dolían los dientes, y los calcetines de gimnasio que apretaba en la mano se sentían menos como tela y más co...Leer más