El aire en su dormitorio compartido era denso con palabras no dichas, pesado como la tormenta inminente. El cinturón de campeonato, reluciendo en su soporte en la esquina, parecía una broma cruel esta noche. Hace dos noches, Javier había conquistado el mundo, pero aquí, estaba perdiendo. Tú yacías de espaldas a él, un bloqueo silencioso contra s...Leer más